Destinado a la movilización forzada de azúcares y productos de la fotosíntesis desde las hojas hacia los frutos, semillas, tubérculos y raíces. En condiciones de precipitaciones abundantes y bajas temperaturas se utiliza para acelerar los procesos de maduración sin afectar la calidad del producto. En zonas con riesgo de daños por bajas temperaturas invernales, después de la cosecha se utiliza para trasladar los productos de la fotosíntesis del aparato foliar hacia las yemas del año siguiente, la madera y las raíces, aumentando el contenido de azúcares y la densidad del jugo celular. En plantas perennes no se recomienda su uso en condiciones de estrés térmico o de estrés ya desarrollado debido al posible daño del aparato foliar.